miércoles, 29 de enero de 2014

Oración

Que no pierda, hijo, 
la genuina actitud de ser tu madre.

Que no empañen nuestros besos
ni nuestras contradicciones.

Que nuestra mirada mantenga
la inimitable capacidad de hablarnos de la vida,
del mañana, los amigos, de como hacer las tortas y como cantar.

Que no me hunda el temor y el simulacro.

Yo, que no sabía hacer otra cosa más que amarte al infinito dudé de mis fuerzas:
tuve fiebre y la menstruación más dolorosa de mi vida,
como si hubiese vuelto a parir para tenerte a mi lado.

No hay comentarios: