Querido Jardín:
(y en esta palabra nombro a todo el personal que trabaja en el Jardín Antonio Sobral)
Estamos llegamos al final de un ciclo, dando un pasito más para pasar a otra etapa y es momento de balances. Haciendo memoria, hace tres años, escribía una carta en la que describía la llegada al jardín con una mochila cargada de sueños y desafíos. Al transcurrir este tiempo, esa mochila que se aleja se lleva en ella maravillosos recuerdos e incontables kilos de amor.
Pienso qué decir por Lucio, desde lo que él comentaría en unos años y tomándome el atrevimiento de ser su voz, diría:
GRACIAS POR TANTO.
GRACIAS por darme la oportunidad de conocerlos y compartir.
GRACIAS por los pastelitos, la bicicleteada, el cumpleaños, los pic nic, los acantonamientos (sin dormida je); las obritas de teatro, las muestras de arte, la hora de música, la hora de inglés, computación, plástica, educación física y sigue la lista.
GRACIAS por los amigos, la solidaridad, el afecto, la esperanza.
Y, en nombre mío, de José, de toda mi familia:
GRACIAS querido Jardín por todo. Lucio ha sido feliz entre ustedes y nosotros con él.
Nos hemos sentido muy queridos y contenidos.
No desconocemos que no es tarea muy fácil contener a nuestro pequeño, pero bien sabemos y valoramos toda vuestra labor empeñosa y comprometida.
GRACIAS VANE, porque sin vos estos logros hubiesen sido muchos más difíciles. GRACIAS por acompañarnos en todo este camino.
GRACIAS A los compañeritos de Lucio (futuros grandes hombres y mujeres) y sus familias, por su solidaridad y compañerismo.
El próximo año tendremos nuevas metas, un nuevo camino nos espera. Tenemos fe de que todos estas vivencias y recuerdos hermosos que nos llevamos en el corazón nos irán guiando.
No los olvidaremos jamás.
Lucio y Vero.
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