martes, 1 de diciembre de 2009

AL JARDÍN ANTONIO SOBRAL

Querido Jardín:

(y en esta palabra nombro a todo el personal que trabaja en el Jardín Antonio Sobral)

Estamos llegamos al final de un ciclo, dando un pasito más para pasar a otra etapa y es momento de balances. Haciendo memoria, hace tres años, escribía una carta en la que describía la llegada al jardín con una mochila cargada de sueños y desafíos. Al transcurrir este tiempo, esa mochila que se aleja se lleva en ella maravillosos recuerdos e incontables kilos de amor.

Pienso qué decir por Lucio, desde lo que él comentaría en unos años y tomándome el atrevimiento de ser su voz, diría:

GRACIAS POR TANTO.

GRACIAS por darme la oportunidad de conocerlos y compartir.

GRACIAS por los pastelitos, la bicicleteada, el cumpleaños, los pic nic, los acantonamientos (sin dormida je); las obritas de teatro, las muestras de arte, la hora de música, la hora de inglés, computación, plástica, educación física y sigue la lista.

GRACIAS por los amigos, la solidaridad, el afecto, la esperanza.

Y, en nombre mío, de José, de toda mi familia:

GRACIAS querido Jardín por todo. Lucio ha sido feliz entre ustedes y nosotros con él.

Nos hemos sentido muy queridos y contenidos.

No desconocemos que no es tarea muy fácil contener a nuestro pequeño, pero bien sabemos y valoramos toda vuestra labor empeñosa y comprometida.

GRACIAS VANE, porque sin vos estos logros hubiesen sido muchos más difíciles. GRACIAS por acompañarnos en todo este camino.

GRACIAS A los compañeritos de Lucio (futuros grandes hombres y mujeres) y sus familias, por su solidaridad y compañerismo.

El próximo año tendremos nuevas metas, un nuevo camino nos espera. Tenemos fe de que todos estas vivencias y recuerdos hermosos que nos llevamos en el corazón nos irán guiando.

No los olvidaremos jamás.

Lucio y Vero.

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